El servicio lo es todo…

Desde una perspectiva muy básica:

Una empresa busca generar ingresos, para ello, ofrece un servicio y este se presta a través de trabajadores que deben satisfacer las necesidades de los clientes.

Hasta ahí, la cadena va bien. Pero uno de los problemas más recurrentes es que en busca de una mayor productividad, para generar más réditos, los empresarios no prestan atención a sus contrataciones y por ende, no ponen especial énfasis en la calidad del servicio brindado.

Pero es un hecho: el servicio al cliente lo es todo…

No basta con tener buena aptitud, lo primordial es la actitud.

Si es necesario, hay que hacer el ridículo­. [1]

¿Casos de éxito?

Nota:

[1] Haciendo el ridículo… es un artículo de extraído del blog de Manuel Molina, conferencista, consultor y especialista en marketing electrónico.

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